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Apto para todo tipo de persona, pero dirigido a la juventud.

El Autor de la Fe

Jesús es el Autor de nuestra fe. Nuestra fe no esta basada en comentarios, ideas, creencias místicas, visitas extraterrestres, ni nada por el estilo. Nuestra fe se basa en una decisión de creer el anuncio de la muerte y resurrección de Jesucristo. Nuestra creencia es solida, y más que una creencia es un estilo de vida. Cuando logramos que la creencia en Jesús se convierta en un estilo de vida, en ese punto, renunciamos a vivir una vida de religiosidad, y en el peor de los casos, de hipocresía. Jesús es la fuente, el origen y la razón de nuestra fe.

La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. La razón por la que decidimos creer esta centrada en que Dios nos entrego el mayor tesoro, su Hijo, para nuestra salvación. Si Dios fue capaz de entregarnos algo tan preciado, que puede negarnos. Juntamente con Cristo, Dios, nos a entregado todo lo que nos sea necesario para cumplir con nuestro propósito en esta tierra. No estamos creyendo en algo que vemos, sino en lo invisible, en lo que no ha pasado, en ocasiones en lo que parece imposible, en eso creemos. Creemos que Dios es capaz de hacer lo imposible, posible. Creemos que Dios tiene el poder para hacerlo, tiene la autoridad, y más haya que eso, creemos que Dios lo va a hacer por amor de nosotros. Esa es nuestra fe.

Desde ese punto, es que podemos comprender que Dios nos ayudó, a través del sacrificio de Jesús nos hizo comprender su inmenso amor. Su eterno amor. Por esta razón es que Jesús es el Autor de nuestra Fe. Jesús a ocasionado que podamos tener fe. Gracias a su sacrificio comprendemos el amor de Dios. Jesús es el Autor de la fe.

Cuando la prueba se hace fuerte

La vida no es color de rosa, la vida no es fácil, a veces se vuelve tormentosa y la obscuridad se asoma a la ventana. Sin duda alguna me atrevo a decir que en algún momento haz pasado por alguna situación en tu vida que te hace pensar en que tu vida, tal y como existe, esta a punto de terminar; a punto de acabar. Muchas son las aflicciones del justo, dice la Biblia. Y aún el injusto se aflige ante las adversidades, sólo que la promesa que se declara en la Biblia es para el justo. Pero, vamos, ese no es el punto del que quiero compartir.

Hace muchos años atrás tuve que ser hospitalizado, pues presente un cuadro extraño según los análisis que me hicieron en una clínica. Era necesario, según el médico, que fuera hospitalizado para hacer más estudios, y ser más precisos. Un color pálido cubría mi cuerpo, tenía momentos de fiebre, la bilirubina alta, los glóbulos blancos a la defensiva, y a pesar de tener aspecto de anémico tenía una hemoglobina firme y fuerte, hasta mayor de lo que era necesario. Sin lugar a dudas, no era anemia, la hemoglobina alta lo descartaba.

Durante mi estadia en el hotel de 3 estrellas, llamado hospital, me hicieron más análisis y estudios. Conocí varias ramas de la medicina; ematologia, oncologia, epidemiologia, gastroenterología, internista, y puede que me olvide de algún médico más que me halla atendido. Estos no lograban descifrar que padecia, y hasta desacuerdos médicos tuvieron por mi. Al finalizar mi estadía, gracias a que los glóbulos se estabilizaron, quedo pendiente un asunto; ¿qué rayos paso? ¿qué tenía? Meses más tardes, luego de más pruebas, estudios, y menos sangre, el médico que me atendía determino que padecía de una enfermedad rara, no muy común, que sólo se llegaba a entender que era ella cuando se había descartado todas las demás alternativas.

Fueron meses largos, meses de incertidumbre, meses de batallar con la mente. La mente es poderosa. En ocasiones, grandes luchas se vencen con la mente, encontrando una excelente solución a la circunstancia. En otras, bueno, no tan buenas soluciones, de hecho, quizás no te trae soluciones, sino más problemas. En esas ocasiones debes decidir a quien creer, a donde afianzarte. ¿Dónde está puesta tu fe? ¿En quién haz creído? ¿Tienes alguna promesa en la cuál ampararte?

Cuando la prueba se hace fuerte, los valientes se vuelven más fuertes, la gente brava se hace más fuerte
When the proof come strong, the valiants will became more strong, the brave people becomes more stronger

La prueba nos lleva a crecer; ¿no quieres crecer?, aún así, tendrás que hacerlo. La prueba te obliga, te empuja a crecer. ¿No quieres hacerlo? Si no quieres hacerlo, puedes decidir no crecer. Pero, ojo, ten en claro que vas a tropezar varias veces; hasta que decidas crecer. Por eso digo que la prueba te obliga a crecer. La decisión de nosotros es más sobre cuanto tiempo vamos a durar luchando en contra del aprendizaje. Pero, de que debemos crecer; no hay duda.

En esta hora, te animo, a decidir ser más fuerte que la prueba. A luchar sin fuerzas; pero, luchar con ganas y garras. Es un decir, pero a lo que me refiero es a luchar aunque nos sintamos cansados, agobiados, agotados o desganados; peleemos. A pesar de las luchas, pelearemos, creyendo que Dios en el momento oportuno, nos revelara el poder de su fuerza; y que el obrara, para proclamar su nombre, su obra y su voluntad en nuestras vidas y a través de ella.

@AlientoPalabras