La santidad de Dios

Josué y el varón con la espada desenvainada (Josué 5)

13 Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?    14 El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?    15 Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.

El Príncipe del ejército de Jehová es Jesús. Así es mi amigo. Si analizamos la Biblia encontraremos que cuando alguien se postraba ante algún ángel o ser celestial estos no lo aceptaban y les pedían ponerse de pies, pues son co-siervos de Dios. Sin embargo, este autodenominado Príncipe del ejército de Jehová acepta la reverencia y adoración, cosa que a ninguno otro, sino sólo a Dios, se le debe rendir.  Con esto podemos entender que Josué vio a Dios.  No obstante la palabra dice que a Dios nadie lo ha visto, y el que lo viera morirá (excluyendo a Adán y Eva).  Esto nos da a entender que Josué tuvo que ver a la persona de Dios en su forma visible, Jesús, el vio a la segunda persona de la trinidad, Jesús. Se que tal vez esto sea más complejo, pero sólo le presento la síntesis de estudios realizados que demuestran que el Príncipe del ejército de Jehová, a quien en otros pasajes se le conoce como el ángel de Jehová, es Jesús.

Este versículo quince (15) es consono con Exodo 3:5, cuando Dios le envia a Moisés a quitarse el calzado porque el lugar era santo. Lo que nos enseña que dónde está Dios es manifestada su santidad. Su santidad lleno el tabernáculo, de tal modo que si el sacrificio que ofrecía el sumo sacerdote una vez al año no era aceptado este perecía en la presencia de Dios. La santidad de Dios es tan grande que el impacto para un mortal que no este preparado, ni santificado, puede conllevar la muerte. Aquel lugar fue santo porque estaba allí el Santo, su Santidad el Rey.

El Punto Culminante

Dios es santo, eso no hay que dudarlo ni un segundo. Nosotros, sin embargo, no somos santos. Para nada santos, desde la perspectiva de que hemos cometidos errores, pecados, transgresiones y le hemos fallado a Dios. Por lo que estamos separados de Dios. Entre Dios y nosotros existe un distanciamiento. Su pureza versus nuestra inmundicia. A ver, ¿cómo podremos acercarnos a Dios? Nuestras faltas nos impiden tener un acercamiento parecido al que tiene un padre con su hijo. A causa de nuestra maldad, no podemos entrar corriendo como si estuviéramos en nuestra propia casa, para llegar a la presencia de Dios y hablar directamente con Él.

Necesitamos una embajada. Un embajador que logre trazar esa línea recta de comunicación entre Dios y nosotros. Una embajada donde podamos llamar, explicar la situación y que sea llevado nuestro asunto ante el trono de Dios (donde las ordenes son tomadas en consideración y llevadas acabo).  ¿Debemos nominar a alguien para este trabajo? De seguro los requisitos son muchos y difíciles de cumplir. Con sólo pensar que uno de los requisitos es ser santo, eso dificulta el cualificar a una persona. Se que tal vez esto te suene extraño, por que si haz oído de Jesús ya saber por donde ando, a donde quiero llegar. Pero, cuidado, no permitas que este pensamiento que llega a tu mente de saber el final te cohiba e impida que termines de leer este mensaje; por que este mensaje también es para ti.

Jesús es el Principe del ejercito de Jehová. El se puso de mediador sacrificándose a si mismo por amor de nosotros. Jesús dio su vida por amor a nosotros, de modo que podamos tener acceso a la bondad de Dios, a su amor y misericordia. Jesús es santo, al igual que Dios. Pero su gran amor los a acercado a nosotros. Si ponemos en una balanza todas nuestras buenas obras en un lado y al otro la santidad de Dios, la santidad de Jesús nos daríamos cuenta de que no importa cuanto bien hagamos su santidad pesa más. Por tal razón Dios toma en consideración el sacrificio de Jesús, de modo que con ello la balanza de justicia se inclina a nuestro favor. Dios no deja de ser justo, pero su inmenso amor nos ha unido a través de Cristo.

De esta manera se ha inclinado la balanza a nuestro favor. De un lado estaba la santidad de Dios, del otro nuestras buenas obras; la balanza no estaba en equilibrio, la santidad de Dios pesa mucho. Más ahora, se ha inclinado la balanza por que de un lado esta la santidad de Dios, del otro la sangre de Jesús.

Cuán maravillosa es la bondad de Dios, que busco la forma de equilibrar el peso para tener cercania con nosotros. Más no había quién equilibrara y diera el calibre para lograr el balance. Así que:

De tal manera amo Dios al mundo, que entrego a su Hijo unigénito. (parte de Juan 3:16)

Es necesario que recordemos este sacrificio de Dios por nosotros. Por que Dios a sentado las bases para poder tener acceso a una comunicación libre con Él a través del sacrificio de su único Hijo. La Biblia enseña que nadie viene al Padre sino es por medio de Cristo. Gracias a Cristo podemos presentarnos ante el Padre y hablar con Él. Es importante que si le conoces, si eres creyente, y cristiano recuerdes esto y lo compartas con otros. Ese es el punto central. Y si no lo eres, espero que al conocer esto ahora tengas en consideración el amor de Dios por ti y te sientas libre de acercarte a tu Dios.

El no ver la luz encendida que esta en China no significa que la luz no lo este. Así mismo el que no sepas que Dios existe, o que no creas en Él, no significa que el no exista. Así que abre tu mente a la posibilidad de conocerle, ver que existe y es grande.

Por otra parte, si eres cristiano, quiero que tengas en mente esta dádiva divina. Pues de esta forma sabrás que Dios te ama todos los días de tu vida, y no sólo te ama a ti, sino también a tu prójimo. De manera que, toma en consideración cada día el amor de Dios para con los que te rodean.

Amigo lector, no creas que esto termina aquí, mañana, con nuevo tema, continuamos esta enseñanza. Bajo el Título de: Y se inclinó la balanza. Tu conocimiento al respecto no debe terminar hoy. Acompáñenos mañana y sea parte de un exquisito manjar que esta preparado en la mesa de reunión.