Salmo 37

No te enojes por causa de los malvados, ni sientas envidia de los mahechores, pues pronto se secan, como el heno; ¡se marchitan como la hierba! Confía en el Señor, y haz lo bueno; vive en la tierra, y manténte fiel.

Ciertamente vemos como la gente malvada en ocasiones logra sus objetivos. Vemos como personas perversas comenten atrocidades que quedan impunes, lejos de la justicia humana. Esto nos lleva a dudar de nuestros estatutos, dudar de la moralidad, las reglas y demás por las cuales nos guiamos; hace arder nuestra ira, nos enojamos y enfurecemos al ver las injusticias cometidas, los agravios inmerecidos, las burlas de algunos; esto nos lacera el corazón.

Más la palabra de Dios te dice: No te enojes, no envidies su astucia o “suerte”, puesto que son perecederos. La vida de estas personas tendrá su fin, cuando al final del día sean juzgados por el Justo de las Naciones, Cristo Jesús, y sean hallados culpables. La Biblia te enseña a que continues siendo fiel, que continues habitando en la tierra, y que confies en el Señor.

Deja hoy tus cargas al Señor, el es Fiel y Justo, Fiel y Verdadero, y en su momento Él hará.