Tus Pecados Perdonados

Mateo 9:1-2
Y subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado y llegó a su ciudad. Y le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralítico: Anímate, hijo, tus pecados te son perdonados.

 Si has creído que Dios envío a Jesús para que muriera por tus pecados, y le haz recibido en tu corazón como tu único y exclusivo salvador; te tengo una noticia, tus pecados te han sido perdonados. Tu fe ha movido la misericordia de Dios, y por el sacrificio de Jesús haz sido declarado salvo de tus pecados. Hoy es un hermoso día para profundizar en esta verdad. Recuerdas las veces que le fallaste a Dios, las veces que cometiste errores y horrores; todo eso Dios lo perdono. No importa el tamaño de tus pecados, todos han sido perdonados. La poderosa sangre de Jesús es más fuerte que el “Clorox”, el “Clorox” limpia algunas manchas de las ropas; la sangre de Jesús limpia todas las manchas de pecados que haz cometido.

Profundiza la verdad de esto en tu vida, toma tiempo para comprender que la sangre de Jesús es más poderosa que cualquier error en tu vida. Ora a Dios para que puedas comprender cuan grande ha sido su amor para contigo, cuan grande es su misericordia para perdonarte. Toma aunque sean dos minutos para orarle y de paso agradecerle.

Luego quisiera que analizaras una verdad que muy pocas veces es enseñada: Dios te perdona, pero las consecuencias del pecado te pertenecen; y si bien el te dará fuerzas para perseverar, tienes una tarea que hacer al respecto.

Hay quienes se preguntan el “porqué” si Dios los ha perdonado viven como si no fuesen perdonados. Hay dos posibilidades, la primera es que no hayan entendido el perdón de Dios; segunda, que es sobre lo que pienso comentar hoy, no han comprendido que Dios te perdona, pero las consecuencias de los errores uno las tiene que acarrear. En la Biblia existen sinnúmero de ejemplos de hombres que recibieron el perdón de Dios, pero tuvieron que asumir sus responsabilidades.

Ejemplos cotidianos de hoy:
- Un joven que tiene relaciones sexuales con una joven, y esta queda embarazada.
- Un estudiante que se copio en un examen y fue sorprendido por el maestro o profesor.
- Un funcionario del gobierno que cayó en conducta anti-ética y fue detectada la misma en una auditoría.

En cada uno de estos ejemplos, ante el arrepentimiento sincero, sabemos que Dios los perdonaría. Pero, cada uno de ellos tendría que asumir las consecuencias de sus faltas. El abortar al bebé no nacido sería otro pecado, por lo tanto eso no debe ser opción, eso es evadir una responsabilidad. En este caso, no es recomendable un matrimonio forzoso, pero si es necesario que ambos futuros padres asuman la postura que les corresponde. En el caso del estudiante, es posible que tenga que asumir una calificación de cero; más el desafío de dar la cara ante el profesor y pedir disculpas; algo que quizás sea vergonzoso, pero es el efecto de haber cometido una imprudencia. Mientras, el funcionario del gobierno tendrá que asumir su responsabilidad ante la ley y justicia pública del país. Esto no significa que Dios no les ha perdonado, sino que hay consecuencias que asumir, posturas y decisiones que tomar.

Continuará…