Meditemos sobre nuestro mal

Salmo 25:6-10

Señor, acuérdate del amor y la ternura que siempre nos has manifestado,

pero no te acuerdes de mis pecados ni del mal que hice en mi juventud.
Señor, acuérdate de mí, por tu gran amor y bondad.

El Señor es bueno y justo; él corrige la conducta de los pecadores

y guía por su camino a los humildes; ¡los instruye en la justicia!

Él siempre procede con amor y verdad con quienes cumplen su pacto y sus
mandamientos.

Señor, acuérdate!!!

 En ocasiones, nos acordamos de Dios cuando le necesitamos. Luego de recibir su ayuda y favor, nos volvemos a olvidar de lo maravilloso que es Él. Y así, vivimos en un ciclo de tomarlo y dejarlo. La mayoría de las personas en una circunstancia similar te abandonarían. Sin embargo, pecas y te apartas de Dios, y Él todavia espera por ti. Él Señor se acuerda del amor y ternura que siempre te ha manifestado. Se olvida de tus pecados. ¿Porqué? Por su gran Amor y bondad. Él siempre procede con amor y verdad, esperando que cumplas su pacto y sus mandamientos. No es exactamente lo que dice el versículo, pero para ser francos el versículo no niega esta realidad. Él siempre procede con amor y verdad con quienes cumplen su pacto y sus mandamientos, pero también lo hace en ocasiones con quienes no lo hacen. ¿Porque? Por su gran amor y bondad. Por que Él es Amor y bondadoso.