La Felicidad del Día

Hoy fue un bonito día a pesar de todo. Cada día trae su propio afán, y este trajo el suyo. Apesar de eso, no fue un mal día. Fue también un día con sus bondades. Hay momentos en la vida que son frustrastes. Momentos difíciles, donde las olas son altas y la calma escasa. Hoy no fue así. No para mi. Hoy para mi fue un buen día.

Sin embargo, no pudiera contarlo como un día de felicidad. No porque escaseara la oportunidad o los hechos que hacen de un día todo aquello grato para ser declarado un Día de Felicidad. No fueron pocas las cosas que harían de un día común la clave para ser reconocido dentro de los días de mi vida. Hoy fue un día estupendo para ser un Día de Felicidad. Pero, no lo fue.

Hoy decidí no ser feliz, y me doy cuenta tarde. Hoy ore en la mañana, pero no creo que fue lo suficiente. Hoy me acorde de ti, pero no creo haberte tomado en consideración lo suficiente, menos aún de lo que mereces fue lo que recibiste de mi. Hoy cometí errores que no debí cometer. Y tarde me arrepiento. Bien pienso que no fui feliz, ni tuve un Día Feliz, por que así lo mal decidí. Y por ello, Dios, te pido perdón. Y dando las gracias por tu amor y gran misericordia; pues a pesar de, mostraste tu bondad y favor para conmigo; te pido mil perdón.

Mañana creo que optaré mejor por ser feliz, por dedicarte más tiempo y poder disfrutar de tu Aliento. Y antes de dormir, aprovecho Señor para darte gracias, por todo, pero en especial por mi esposa.

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