Golpe de Fe

¿Haz pasado por alguna situación tan agobiante que piensas que es eterna y no ves la hora en que se acabe?  El mundo de uno en ocasiones se pone tan obscuro, que la luz más remota y cercana pareciera estar a millones de kilómetros y corriendo de uno.  Como si estuviera huyendo de uno.  Parece absurdo, pero esa es la forma en que uno se siente.  Uno ve un rayo de esperanza correr y piensa, hay viene la felicidad, por fin. Y puff, se quedo en casa del vecino.  No es por mala fe, ni por envidia, pero uno dice “bendito, no le atino a una”.

Se queda uno como velando la güirita, para tratar de agarrar alguna bendición disponible.

De repente, cuando no te lo esperas, paff, te llega un Golpe de Fe.  Cuando estabas cansado de esperar, entiendes que todavia no esta resuelto el asunto, pero sabes que hay solución.  Todavía esta el problema ahí, pero tienes fe para manejarlo.  Comprendes que puedes esperar a que Dios obre.  Entiendes que no es tan horrible como pensabas.  A eso, mi hermano, yo le llamo; un Golpe de Fe.  Es cuando la fe te invade a tal magnitud que quedas maravillado.  Es como si te tocaran por la espalda, volteas, y … ah… adios cara tu estabas ahí fe.  “Que bueno saber que no te haz marchado, porque justo ahora es cuando más te necesitaba”.

Ese “instante mágico” es como si la fe te diera una galleta bien da, que comprendes que eso fue un golpetazo de fe.  Por así decirlo, en buen puertorriqueño, la fe te da una santa galleta, que te vira de vuelta y media, te pone en tu sitio, y te deja muerto y podrío.  Y gritas… “Ahhhhhh, ahora entiendo.”  –¿Entiendes?

Continua… (en el libro)