Cristianos vs Criminales (Parte 2)

Habiendo en nuestro mensaje anterior puesto en claro la diferencia entre un cristiano y un criminal hemos de establecer en este mensaje que el deseo de todo cristiano debe estar en establecer una atmósfera de alegría, armonía y respeto entre todos los seres humanos. Usando de base reglas básicas de sana convivencia, donde la lógica y razocinio se pongan en perspectiva, tomando en cuenta la creencia espiritual de la existencia de un Dios todopoderoso, que es ordenado, y estableció reglas para el beneficio de nosotros.

En el mensaje anterior, también hablamos de las reglas que estableció donde el amor al prójimo  era la base del ejemplo cristiano de amor. Juan dijo que debiamos amar a nuestro prójimo[1] y con ello demostramos que podemos amar a Dios. Por lo tanto como cristianos debemos no sólo profesar el amor por nuestro prójimo, sino demostrarlo con nuestros actos. Si bien no es fácil amar a quienes nos hacen daño o quienes contradicen nuestra forma de vivir, y nos ofenden, nos maltratan, etcétera; aún así debemos demostrarles nuestro amor.

Aclaro que amar a alguien no significa recibir todos los golpes que nos quieran propinar, esa no es la correcta interpretación de la Biblia. Amar no es abrazar a quién te quiere matar. Amar es tener en cuenta al agresor y perdonarle sus actos, aunque nos tengamos que alejar para salvaguardar nuestra vida. Eso es sentido común. El mandamiento bíblico establece que amaras a tu prójimo como a ti mismo; no dice más que a ti mismo. Esto es, no hagas daño a otros, sino quieres que te hagan daño; y no, deja que te hagan daño pero no lo hagas tu. Sí, es cierto que no podemos ser vengativos; pero no es menos cierto que debemos cuidar de la persona más importante que Dios nos puso a cargo: nosotros mismos.

Un criminal no respeta la propiedad y/o la vida ajena. Basicamente un criminal es aquella persona que le importa sólo él, y quizás lo que entiende que son sus necesidades. Estas son más bien sus prioridades, muchas veces mal enfocadas, y por ende le da rienda suelta a su maldad; cometiendo toda clase de perversión y maldad. Un criminal es una persona con un desenfoque en su vida personal que lo exterioriza cometiendo faltas a las normativas sociales establecidas como Leyes, y a las normativas más importantes, las establecidas por Dios (el Rey de reyes y Creador del Universo).

Un criminal no nace siendo criminal. Un bebé no es un criminal. Un niño menor de 7 años no debe ser considerado como un criminal. Sin embargo, el estilo de vida y las decisiones que toma una persona lo pueden dirigir hacia una vida criminal y de delincuencia. Un niño de siete años no debe ser un narcotraficante, pero existe la probabilidad que en un ambiente hostil el niño vaya aprendiendo las conductas delictivas que propicien que en el futuro el sea un narco. No estoy diciendo que lo sea, y que la culpa sea de los que le rodean (esa es una mala excusa que sólo la creen los delincuentes), pero existe la tendencia.

Yo, me crié en un residencial donde existían personas con vicio, allí habían criminales y delincuentes de diferentes tipos. Comúnmente en PR se le conoce a los residenciales como caseríos y se habla despectivamente de ellos. Sin embargo, les puedo decir que de allí vi a excelentes personas y profesionales salir. Y no de modo despectivo, o altruista puedo decirles que soy yo uno de ellos. Muchas personas criadas en ambientes hostiles aprenden que nada es regalado, que hay que sudar para poder cosechar y que eso se logra con buenas decisiones.

En mi caso particular, fui criado en el evangelio de Jesucristo. No tuve una vida comoda, no tuve una vida fácil. Carecimos de cosas, que otros no. No ha sido fácil el camino de la vida para mi; al igual que para muchos de los que vivían allí. El servir a Cristo no es tener una varita mágica para una mejor tranquilidad o cosa similar. Pero si puedo decir que vivir para Cristo es lo mejor que puede haberme pasado. Hoy agradezco a mi madre que me llevo al lugar correcto para criarme; una iglesia cristiana que me enseño que los valores cuentan, y que no importa lo que parezca siempre es importante guardarme del mal.

No soy perfecto. No soy el mejor cristiano. Tuve la oportunidad de ser un criminal, pero no la tome. Tome mi mejor opción, seguir a Cristo. ¿Qué me diferencia de un criminal? ¿Qué nos diferencia de un criminal? Mucho, y quizás poco son la respuesta a ambas pregunta. Mucho nos diferenciamos en forma de pensar, en los estándares de nuestra vida y en nuestra visión sobre el futuro. Pero somos igualmente humanos, y por eso nos diferenciamos poco. La balanza esta en que los criminales se conviertan a Cristo y dejen atrás su pasado, sanen sus heridas, y cambien su futuro.

Creo fielmente que la iglesia cristiana esta dispuesta a ser un eslabón de rescate para la sociedad. La sociedad necesita levantarse y ser restaurada. Para ello necesitamos a Cristo en la escuela, en la cárcel y en el gobierno. Yo les invito a hacer la obra de Dios en nuestras vidas y en la sociedad moderna.

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1 Juan 4:20-21

20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?

21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.