La humildad hay que rescatarla

La palabra de Dios nos enseña la necesidad de ser humildes. Jesucristo es el mayor ejemplo de humildad que podemos tener. Jesús es aquel que siendo Dios, no ve su grandeza como cosa a que aferrarse, sino que se despojo de si mismo, y tomando forma de humano se hizo humilde, muere en humillación, para rescatar a la humanidad de la perdición en la cuál se enredo por si sola. Jesús en muestra de amor se despoja totalmente de sus riquezas para servir a todos como mediador de un nuevo pacto basado en la fe y no en obras. Aunque, es evidente que como enseña Santiago, su hermano, la fe sin obras es muerta, y la obra sin fe de nada aprovecha.

Es importante mencionar, y aclarar de antemano, que los siguientes argumentos no pretenden menos cavar, o menos preciar, lo que somos en el Señor y para él. Si bien es cierto, totalmente, que somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa adquirida por Dios; no menos cierto es, que Dios se agrada de las personas humildes. Y en base a esa empatía por los humildes es que apelo a su corazón, haciendo un llamado a la comprensión y uso del sano juicio cuando reclamamos ser hijos de Dios.

En ocasiones oigo a las personas decir que debemos reclamar lo que Dios nos ha entregado en nuestras manos por ser sus hijos. Oigo comentarios con respecto a la pobreza en la cual se encuentra el pueblo de Dios por que no reclama lo que es suyo como hijos. Quejas escucho de personas que viven en abundancia, y no entienden por que otros no la han recibido.

Permítame, con todo el respeto que estas personas se merecen, decir: No todos están preparados para la abundancia. No se trata de una selección al azar, que Dios permite para favorecer algunos hijos y castigar a otros que no sean tan buenos hijos. Si bien es cierto que Dios es justo, y honra a quien lo merece, también es cierto que Dios sabe dar a todos conforme a sus designios y su soberanía; pretendiendo que ninguno se pierda, más permanezcan en victoria obteniendo vida eterna, y vida en abundancia. Pero, la abundancia no se trata de dinero; mucho cuidado con creer eso. La abundancia trata sobre las riquezas espirituales, que en ocasiones se ven reflejadas en la economía, en la salud, etcétera.

A cuantos cristianos hemos oído decir oraciones pidiendo a Dios por un buen estacionamiento; por que son cabeza y no cola. Sí, es cierto, Dios nos favorece en muchas áreas de nuestra vida. Pero, no es un poco egoísta, o egocéntrico, pretender que todo siempre sea a nuestro favor. Acaso ¿no hay personas con impedimentos o problemas que merecen un estacionamiento más cerca que nosotros? Somos cabeza, para pensar con ella, y no para justificar nuestras necesidades sobre las necesidades ajenas. Irónicamente, si viviéramos en una isla completamente cristiana, los estacionamientos tendrían que ser multi-pisos de una sola línea, por que todos somos cabeza y no cola. No pretendo que nadie se sienta ofendido por este comentario, mi intención es aclarar que nuestra cristiandad no es una excusa para buscar nuestro beneficio en todas las áreas. Nuestra cristiandad debe ser motivo de ejemplificar el amor de Jesús derramado en humildad.

Mateo 6